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Es mucho más sencillo responsabilizar a otros de lo que nos pasa, ¿verdad?

Pensar que mi situación depende del gobierno local o nacional, que los vecinos son culpables de mi incomodidad, que mi impotencia la ocasiona mi pareja o que mi frustración la generan mis hijos, sin duda, es más sencillo.

Al ser conscientes de lo que depende de nosotros, podemos elegir cómo sentirnos y construir nuevos pensamientos. Por ejemplo, disgustarte frente a una situación solo depende de ti, así como sentirte fracasada.

Es una construcción mental que cada uno hace frente a personas, situaciones o cosas. Si en lugar de reaccionar reconocemos la emoción, observamos el sentimiento que nos genera y vemos lo que debemos aprender, mejorar y cambiar, nos empoderamos y, a su vez, abrimos la posibilidad de crear un momento diferente.

Te invito a tomar conciencia sobre qué depende de ti y qué depende de los demás, es clave para que empoderes tu energía y tomes las riendas de tus emociones. Igualmente, te recomiendo no controlar las situaciones y eventos, ellos están ahí para que aprendas, experimentes y evoluciones.

Toma tus propias decisiones, pon límites, aprende a decir no, te aseguro que estos hábitos fortalecerán tu nivel de conciencia.